JOSÉ MORENO LERÍA, UNA VIDA BIEN VIVIDA

Por Juan Antonio García-Cuerdas

Don José tiene una memoria increíble, un sentido del humor perspicaz, sabe del acontecer mundial y también de los detalles cotidianos de su empresa de importación y venta de telas. Es padre, abuelo y bisabuelo de una extensa familia que no para de crecer y además, en breve, el próximo 9 de enero de 2020, cumplirá 100 años de vida. De los cuales 79 los ha vivido en Chile.

Esta personalidad excepcional nació en la localidad de Vadillos, pleno corazón del Camero Viejo, en el seno de la familia formada por sus padres, Serafín y Antonia.  Fue el menor de siete hermanos, favorecidos por una genética prodigiosa que dotó a varios de ellos de una longevidad centenaria.

Desde su infancia la existencia de Chile, un lejano país al otro lado del océano, le resultó familiar. Varios antiguos vecinos del pueblo, como Braulio Lasanta del Valle y Santiago Díez Lería, llevaban años residiendo aquí y habían hecho importantes donaciones a la pequeña villa. Para cada 18 de septiembre se izaba la bandera chilena en la escuela y el maestro de ella, Martín Martínez Grandes, ilustraba a sus alumnos acerca de los motivos de la conmemoración.

En esa escuela, Don José y sus hermanos aprendieron las primeras letras y nociones de aritmética, que les permitirían desarrollar sus talentos emprendedores en los siguientes años. Sus hermanos mayores, Francisco y Manuel, fueron los primeros en aventurarse y emigrar hacia Chile, una década después les seguirían los menores, Juan y José.

Aquí este último se dedicó al comercio mayorista y minorista de telas asociado junto a sus hermanos en la Casa Chantilly, situada en el centro histórico de Santiago. Con el paso de los años, llegó a ser el único propietario de la sociedad, a la que se fueron incorporando sus hijos. Hoy, Chantilly, con sus siete décadas de existencia, goza del prestigio de ser la más antigua empresa chilena del rubro y se ha extendido por todo el país gracias a sus 25 sucursales.

En el plano familiar contrajo matrimonio en 1956 con Nilda, una española oriunda de Soria. Constituyendo una amplia familia formada en valores y principios mediante el ejemplo y el sentimiento.

En el ámbito de la filantropía ha destacado por su admirable dedicación a las instituciones de la colectividad española residente en Chile. Desde 1973 hasta 1991 fue miembro del directorio de la Sociedad Benéfica La Rioja, ocupando la presidencia entre los años 1984 y 1991, liderando una etapa de grandes modernizaciones. También fue director de la Sociedad Española de Socorros Mutuos y Beneficencia y del Estadio Español.

            Don José es un confeso apasionado de La Rioja, la que visitaba periódicamente hasta hace unos pocos años atrás. Hoy, a través de internet, sigue al día de lo que allí ocurre, porque “uno se puede ir de su tierra, pero la tierra difícilmente se va de uno”. Antiguas aficiones como la caza, la pesca y las partidas de mus, han sido reemplazadas por la lectura reposada. Hablar con él es entrar a un mundo de historias, anécdotas y pensamientos lúcidos, siempre expresados con la mesura propia de alguien que ha sido un testigo privilegiado del acontecer de las últimas décadas.

            Como páter familias que es, sigue monitoreando de cerca sus actividades empresariales y aconsejando a sus hijos y nietos en ese ámbito. Pero también aporta el cariño y la calidez necesarias, junto a Nilda, para acoger las reuniones que mantienen unida a la familia.

            La de Don José, que duda cabe, ha sido una vida bien vivida en muchos ámbitos, y en todos ellos ha sabido marcar una huella trascendente destinada a perdurar en el tiempo.

Publicado en: Revista Anuario La Rioja, nº 89 (Septiembre, 2019): págs. 54-55. Editada por la Sociedad Benéfica La Rioja de Chile.

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